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John Azama: el peruano nikkei que revitaliza a Ryukyu Damashii, el grupo de eisa de Dallas-Fort Worth

John Azama

“Era un chico súper tímido”, según confiesa, que prefería ubicarse detrás del grupo en las presentaciones de sanshin. Así es como John recuerda sus inicios como artista en el Perú. Tiene talento innato para la música, siendo hijo de Yochan Azama, un reconocido cantante nikkei en el Perú.

John Azama es yonsei, nacido en Perú, y desde hace siete años vive en el estado de Texas, Estados Unidos, donde formó familia y trabaja en Tecnologías de la Información (TI) para una aerolínea. Pero su pasión por la música continúa resonando en él, esta vez a través de los tambores del eisa. Desde el 2018, John dirige Ryukyu Damashii, una prometedora agrupación de eisa de Dallas-Fort Worth.


Sus inicios como artista en el Perú

John mantiene hasta ahora una estrecha conexión con su sonjinkai Kita Nakagusuku, la cual comenzó alrededor de 1995 cuando su papá lo llevaba a los ensayos. Comenzó tocando sanshin y luego, se animó también por el baile.

El grupo de sanshin, que luego daría origen a Haisai Uchina, actuó en el 15.° aniversario de Kitanakagusuku Sonjinkai (1996). John es el primero de la izquierda.

Por varios años, John integró el grupo de sanshin Haisai Uchina desde 1996 y Matsuri Daiko, el único grupo oficial de eisa en el Perú. Ambas agrupaciones se presentaban básicamente en los matsuri de AELU [Asociación Estadio La Unión], donde John primero salía a escenario para tocar sanshin y luego volvía para bailar eisa. “En esa época, aún no me animaba a cantar. Era súper vergonzoso”, reafirma.

Pero fue en 1997, su debut como cantante, cuando participó en el concurso Interclubes de la Canción Japonesa. Clasificó en la categoría de Voz Nueva y posteriormente, cantante Consagrado.

ANC, el equipo ganador del concurso “Interclubes de la Canción Japonesa” (1999).

Desde entonces, John ha interpretado baladas, e incluso rock y J-Pop con la agrupación Hayabiki, donde fue el vocalista principal.

Su talento no pasaba desapercibido y fue convocado para Akisamiyo, una agrupación musical creada especialmente para las celebraciones del 110.° aniversario de la inmigración okinawense al Perú.

John cantando con Kazufumi Miyazawa en el concierto Nipponia Perú. Para este concierto, se creó la banda Akisamiyo (2012).


Nuevo comienzo en Dallas

En el 2017, John se mudó por trabajo a Dallas, estado de Texas, y una de las cosas  que más extrañaba del Perú eran las actividades de la colectividad nikkei. Tanta era la nostalgia, que viajaba al Perú solo para participar en los eventos de la colectividad, aprovechando los beneficios de viaje que obtiene por trabajar en una aerolínea.

Estando en Dallas, John se dedicó a buscar grupos de okinawenses. Encontró apenas a un grupo de odori de señoras, pero luego de un año, conoció a un grupo de eisa. Fue durante un vuelo, donde una aeromoza japonesa, que vivía también en Dallas, le comentó a John sobre un grupo de tanomoshi, donde podría encontrar a una señora que formaba parte de Ryukyu Damashii, un grupo de eisa.


El “Alma de Ryukyu”

Ryukyu Damashii, que significa en japonés “el alma de Ryukyu”, se formó en el 2015 por iniciativa de Yukimi Iha y Ritsuko Shibayama. La intención era crear un espacio de reunión y difusión de la cultura okinawense a través del eisa.

El grupo, con menos de 10 miembros al inicio y una mayoría conformada por mujeres que pasaban los 60 años, aprendía eisa a través de videos de instrucción. Se reunían a practicar en la casa de la sensei de odori de la Asociación Okinawense de Dallas.

John llegó a Ryukyu Damashii en el 2018 y se integró rápidamente. Conocía dos de los tres bailes que practicaban. Aportó con algunos cambios en la coreografía y acompañó al grupo en una presentación. A partir de ese momento, John fue designado instructor de Ryukyu Damashii.

Al día de hoy, Ryukyu Damashii está conformado principalmente por mujeres, provenientes de Okinawa y algunas tienen esposos americanos, siendo dos de ellos miembros del grupo sin tener origen japonés. Con el paso del tiempo, algunos miembros han dejado el grupo. Se mudaron de ciudad o regresaron a Okinawa. Pero ahora hay niseis y dos chicas jóvenes se unieron al grupo en este año.

Ryukyu Damashii. John aparece al fondo del grupo.


Dificultades que encontró como instructor

“Ha sido un reto interesante dirigir a un grupo de gente mayor”, confiesa, “ya que no solo hay que enseñar la coreografía y buscar las canciones, sino adaptar los pasos o crear pasos nuevos especialmente para ellas”. Como la mayoría pasa los 50 años, explica, “no todas están aptas para hacer saltos, giros bruscos, agachadas o medias vueltas rápidas”.

Otra dificultad fue ganarse la confianza del grupo. “Si no les sale un paso, ¡avisen por favor!”, les dijo, cuando se enteró que una participante planeaba retirarse del grupo sin decir nada, solo porque no conseguía sacar un paso del baile.

John explica que “el objetivo de Ryukyu Damashii no es ser una escuela profesional de eisa, sino un grupo que reúne a personas que les guste el baile y la cultura okinawense”.

John menciona además que, en la actualidad, el grupo alquila un espacio en el centro comunitario en la ciudad de Euless, por el que tienen que pagar cada vez que hay ensayo. Pero a pesar de los obstáculos, todo lo hacen “por amor al arte”.

Así es un día de ensayo de Ryukyu Damashii, donde John enseña los movimientos de eisa al grupo.


Adultos mayores: ¿se puede transmitir la misma energía con movilidad limitada?

“No, todo depende de los bailes”. John menciona que hay bailes que requieren energía y mucho heeshi, que son las arengas de ánimo, como iasasa o sui sui sui. 

Para transmitir esa energía en cada presentación, John es quien lanza los heishi y es él quien transmite la confianza al grupo, ubicándose en el escenario de manera que todo el grupo pueda verlo y tomarlo como guía en los pasos.

Se puede transmitir la buena energía y alegría a través del baile, explica, incluso en la canción más seria, como “Miruku Munari”.

Pero a pesar de las limitaciones, John siempre les dice al grupo: “¡lo importante es que se diviertan!”.

Al principio, los bailes del grupo eran bastante sencillos y no tenían mucho impacto, cuenta, por lo que decidió hacer algunas variaciones, interactuar más con el público, cantar en vivo, incluir heeshi y el típico silbido okinawense con los dedos yubibue.

El performance del grupo ha mejorado desde la llegada de John y la respuesta favorable del público así lo confirma.


La colectividad nikkei en Dallas y en Lima

Sea que estemos en Dallas o en Lima, la hospitalidad y el kimochi okinawense siempre es el mismo, como dice John. “Las obachan [una forma casual para referirse a las mujeres mayores], por ejemplo, son las que siempre te animan a comer lo que preparan, al igual que las obachan en Perú”.

La diferencia con Perú es que la colectividad nikkei en Dallas es pequeña, organiza pocas actividades y no cuenta con un local propio como es el caso de la Asociación Okinawense en el Perú, explica.

“Si bien existen instituciones y directivas de nikkeis en Dallas”, agrega, “no hay un local donde los nikkeis puedan reunirse, sino espacios que los mismos participantes alquilan o que toman prestado de una casa, como si fuéramos solo un grupo de amigos que quieren reunirse y no una fuerte colectividad”.

Otra diferencia que John ha notado es la participación más activa de adultos mayores en los grupos de eisa, odori y las actividades del kenjinkai; a diferencia de los grupos en Lima, donde predominan los jóvenes.

John atribuye el mayor interés de los nikkeis peruanos y latinoamericanos en las actividades de la colectividad nikkei a su fuerte conexión con la familia y sus raíces. Esta conexión se percibe menos intensa en Estados Unidos, explica, donde los jóvenes nikkeis tienden a independizarse pronto de sus familias y crecen menos expuestos a la cultura japonesa, especialmente la okinawense.

Participando en el baile Kagiyadefu, en las celebraciones del 110.° aniversario de la inmigración okinawense al Perú (2016). Todos los participantes eran exbecarios del programa Okinawa Kenpi Ryugaku, de la prefectura de Okinawa.

Este interés puede estar impulsado por la experiencia de las becas a Japón u Okinawa, opina. “Los becarios que viajan a Okinawa, generalmente provienen de Brasil, Argentina y Perú, y cuando regresan a sus países, lo hacen empapados de la cultura y energía necesaria para participar en las actividades”. Si bien en los Estados Unidos también hay becas, John menciona que los jóvenes tendrían poco interés por postular a estas becas y viajar a Okinawa.

“Pero si la falta de participación juvenil sería por la falta de un local, esto sería como preguntarnos ¿qué fue primero, el huevo o la gallina?”, se cuestiona.


El eisa y el canto

John fue maestro de ceremonias en el 15.° Festival Artístico de Peru Kitanakagusuku. Aquí está él presentando a Yochan Azama, su padre (2018).

John es el único del grupo con experiencia en manejo de escenarios y coordinación de eventos, por lo que es el animador y el artista que sale a cantar y animar al público durante los intermedios, que es cuando el grupo cambia de vestuario. Durante los intermedios, John habla sobre cultura okinawense o canta en vivo y sobre esto último, hay una anécdota.

La primera vez que cantó en una presentación, John no había previsto que los movimientos de eisa agotarían su respiración al momento de cantar. “Me quedé casi sin aire”, contó.

John ha integrado el canto en las presentaciones de eisa y en cierto momento consideró también hacerlo con el sanshin, pero esa idea quedó en proyecto. Durante algunas presentaciones, John solía hablar al público sobre el sanshin y tocaba algunas canciones, pero dejó de hacerlo. “Preparar los micrófonos, tocar y luego ponerse el taiko para bailar requería de mucha logística, además que nuestro tiempo era limitado. Se volvía más estresante que divertido”, comenta.

Pero John no desiste. Él quisiera incorporar música en vivo en las presentaciones, aunque aún no encuentra gente dispuesta a cantar en el escenario.

Conectarse con gente interesada en hacer música japonesa en Dallas, como la que él interpretaba cuando vivía en Perú, “sería chévere”, confiesa.

Pero reunir a un grupo de cantantes en Dallas a nivel de asociación, de manera similar a lo que hace la Asociación de Cantantes Nikkei en Perú, requiere de disponibilidad de tiempo y mucha responsabilidad, explica.

John tiene varios proyectos en mente, pero la falta de tiempo es su principal obstáculo.


Eisa
y música country

Desde el año pasado, sigue pendiente esta interesante propuesta: combinar eisa con música country, que es un género popular en el estado de Texas. Pero no le faltan ganas ni energía para concretarlo, asegura, sino tiempo. Después del trabajo, John dedica el resto del día a su hijo Raiden.

Pero además de ser el instructor del grupo, John se encarga también de las redes sociales de Ryukyu Damashii. Él creó las cuentas del grupo en Instagram y Facebook, donde promociona las presentaciones y pide a la gente que comparta las fotos y los etiqueten.


La  conexión con la cultura okinawense a través de la música

La música es el vínculo que une a John con sus raíces okinawenses y, aunque al principio no encontró oportunidades de canto en Dallas, descubrió que podía expresarse a través del eisa.

“El eisa es una manera de conectarme con el kenjinkai, la asociación okinawense en Dallas”. A través de las presentaciones de eisa, John halló oportunidades para conocer gente de diferentes lugares e integrar el canto, una de sus pasiones innatas.


Colaboraciones entre cantantes uchinaanchu
1

La conexión de John con la música es tan intensa y estrecha, que lo llevó a participar en “Sanshin nu Takara” [El Tesoro del Sanshin] en el 2021, un cover colaborativo del argentino Dany Hokama, con motivo del Día Mundial del Uchinaanchu.

Esta canción está inspirada en los temas “Katateni Sanshin wo” del grupo Diamantes y “Shimanchu nu Takara” de Begin. Fue interpretada por reconocidos artistas nikkei de origen okinawense, como Kaley Kinjo (Canadá), Brandon Ing (Hawái), Gus Hokama (Argentina) y, naturalmente, John Azama (Perú), quien no solo hizo la parte vocal, sino también los silbidos yubibue y los gritos heeshi que son característicos de la música okinawense.

Al año siguiente, en el 2022, John fue invitado a participar en “Syuri no Uta” [Canción de Shuri], una canción para recaudar fondos destinados a la reconstrucción del Castillo de Shuri, el símbolo de Okinawa que fue devastado por el incendio del 2019. Este proyecto fue organizado por la prefectura de Okinawa y fue grabado en cuatro idiomas (inglés, chino, portugués y español), donde John interpretó la versión en inglés.


Contagiando el “alma” del eisa a su hijo

John tiene como gran influencia musical a su padre Yochan Azama y, al parecer, su hijo Raiden, quién cumplirá dos años en marzo de este año, parece estar siguiendo sus pasos. John bromea diciendo que, más que interés, parece una obsesión.

“Todas las mañanas, Raiden me pide que le ponga música y, para cualquier situación, dice palabras alusivas al eisa. Le encanta decir por ejemplo «iasasa aia» y cuando está molesto repite «taku bachi», que viene de “taiko” (tambor) y “bachi” (baqueta).

John y su hijo Raiden.

John sospecha que su hijo podría estar usando «taku bachi» de forma similar a como usamos la popular expresión “¡chamare!” en Perú. Por ejemplo, para decir: “esto me salió mal.... ¡chamare!”. Toda esta fiebre por el eisa comenzó cuando Raiden recibió de regalo un taiko, de una amiga del grupo de eisa.

Si bien no espera igualar el nivel de interés que los jóvenes nikkeis en Sudamérica muestran por el eisa, a John le gustaría, al menos, aumentar el interés local y añadir un poco más de show a las presentaciones de eisa en Dallas.

John considera que el eisa podría ser un medio para atraer a los jóvenes y aumentar su interés por la cultura okinawense. “El sonido del golpe de los tambores siempre impacta y resuena en los corazones”, explica.

Nota:

1. Uchinanchu: “okinawenses y sus descendientes”, en idioma uchinaaguchi de Okinawa.

 

*Ryukyu Damashii: Facebook | Instagram (@ryukyudamashiidfw)

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Sábado, 9 de marzo de 2024 • 6 p.m. (Hora Perú) (ZOOM)

Únete a nosotros para una conversación y sesión de preguntas y respuestas con miembros de grupos de eisa contemporáneos—Lisa Tamashiro Maumalanga (Chinagu Eisa Hawaii), Rentaro Suzuki (Ryukyukoku Matsuri Daiko Filial Los Ángeles), John Azama (Ryukyu Damashii), Cecilia Nué (Seiryu Eisa Kai) y Toshiyuki Yamauchi (Yuriki no Kizuna Eisá Daiko)—mientras conversan sobre cómo el eisa los conecta con su herencia cultural e identidad. Después del programa, habrá un tutorial interactivo para principiantes y la oportunidad de hablar con miembros de varios grupos de eisa.

El programa principal será presentado a través de Zoom, con traducción simultánea en inglés, español y portugués. Es necesario registrarse.

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© 2024 Milagros Tsukayama Shinzato

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Acerca del Autor

Sansei, cuyos abuelos paternos y maternos vinieron del pueblo de Yonabaru, Okinawa. Actualmente se desempeña como traductora freelance (inglés/español) y blogger del blog Jiritsu, en donde comparte temas personales y de investigación sobre la inmigración japonesa al Perú y temas relacionados.

Última actualización en diciembre de 2017

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