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Jorge Otsu, un maestro autodidacta del Derecho Registral

Jorge Otsu aparece en compañía de su hijo George Otsu, quien es un destacado experto en gestión pública y privada y político en Perú, y de su nieto Sergio.

Don Jorge Otsu Maradiegue es padre del Dr. George Otsu, quien recientemente ha sido designado Director de la Dirección de Política Criminológica de la Dirección General de Asuntos Criminológicos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Como detrás de todo gran hijo, hay un gran padre, la historia de don Jorge merece destacarse en una nota aparte. Don Jorge trabajó casi 40 años en la notaría Ortiz de Zevallos y es considerado como un maestro por abogados especialistas en Derecho Registral, aunque don Jorge nunca ha pisado la facultad de Derecho.

En esta nota para Peru Shimpo, conozcamos la insólita historia de Jorge Otsu.

* * * * *  

El papá de don Jorge.

Después de la hacienda San Nicolás, a donde llegó cuando vino al Perú desde la prefectura de Fukuoka, el padre de don Jorge se dedicó a la siembra de arroz en Lambayeque, junto con su hermano Guillermo. Pero su peculiar técnica de siembra era motivo de burlas, porque usaba almácigos en lugar de hacerlo al voleo, hasta que la gente vio los resultados: la cosecha fue el doble y hasta triple que la del resto. Gembey, que es el nombre del padre, comenzó a enseñar la técnica, a pedido de la gente. Pero la guerra ya estaba cerca.

Manuel Odría salvó a su papá.

El papá de don Jorge se dedicó luego a la odontología y, entre la gente que conocía, estaba el capitán Manuel Odría, quien luego sería presidente del Perú. Durante la guerra, miles de japoneses radicados en el Perú fueron deportados hacia los campos de concentración en los Estados Unidos, pero el salvoconducto que le consiguió Odría salvó al papá de don Jorge. “Se escondió en Santa Cruz de Cajamarca, porque ahí vivía uno de los clientes que le compraba arroz y quien se convertiría, años más tarde, en su suegro”, recuerda. Como anécdota, don Jorge cuenta: “mi papá cargó en brazos a mi mamá en un terremoto para resguardarla, sin pensar que se casaría con ella 16 años después”. En ese entonces, doña María tenía apenas dos años. La historia de don Jorge aquí comienza.


Su primer trabajo fue gracias a Peru Shimpo.

Don Jorge nació en Santa Cruz, distrito del departamento de Cajamarca, y por sus venas corre sangre japonesa y catalana. Aunque no estudió Derecho, don Jorge cursó Economía en la San Marcos, aunque sus estudios quedaron truncos por trabajo (“tenía hermanos menores”). Antes de trabajar en la notaría, don Jorge recuerda que consiguió trabajo en la ferretería de José Nakamura. “Fue gracias a un aviso que leí en Perú Shimpo”.


Notaría: de asistente a jefe de sección.

Cuando Don Jorge entró a la notaría Ricardo Ortiz de Zevallos, lo hizo como asistente, gracias a unas amistades que ahí laboraban. Eran finales de los años 60 y comienzos del 70. Don Jorge ascendió luego a jefe de una sección, por mérito propio. “Organicé la notaría, su mesa de partes, el reparto de expedientes”. Pero la insólita historia de don Jorge nace de su espíritu autodidacta. “Yo leía libros sobre Derecho Registral, conversaba con los registradores cuando iba a los Registros Públicos y aprovechaba para ponerme a estudiar cuando se hacía la observación a un título. Quería saber por qué pasaba eso y cómo se solucionaba”, comenta.

 
“Gran maestro”

Don Jorge adquirió suficiente conocimiento, incluso para explicar el procedimiento a un registrador y ayudar a los estudiantes de Derecho que venían a la notaría, los mismos que ahora ocupan, en su mayoría, importantes cargos. Precisamente uno de sus “alumnos” fue su propio hijo George, quien trabajó en la misma notaría durante un año. A raíz de las ideas que tuvo don Jorge, George menciona que se dieron algunos cambios positivos en el sistema registral. Muchas de las personas que conocen a George hijo, le mencionan que aún recuerdan a don Jorge como su gran maestro.

 
Agradecimiento en libro.

Don Jorge es considerado como referente y maestro por quienes ahora son abogados en Derecho Registral y tuvieron la oportunidad de conocerlo. George menciona a los doctores Alicia Shikina y Jorge Luis Castañeda Lora, abogados y ahora notarios.

El doctor Jorge Ortiz Pasco, quien hasta abril de este año ocupara el cargo de Superintendente Adjunto de los Registros Públicos, ha considerado a don Jorge como uno de sus maestros durante su estancia en la notaría Ortiz de Zevallos, tal y como así lo menciona en los agradecimientos del libro que publicó en el 2021 “La calificación registral de documentos judiciales, administrativos y arbitrarios”.


Memoria única.

Don Jorge tenía la habilidad de recordar todos y cada uno de los títulos ingresados a la notaría, su número de kardex, su vinculación al número de título y al monto a pagar o la observación; datos que normalmente se apuntan en un papel o se consultan en una computadora. Esta memoria única es un don que incluso su hijo George destaca. “Yo sí tenía que apuntar todo cuando iba a la notaría”.


Don Jorge como papá.

Mientras don Jorge trabajaba en la notaria, su esposa María cuidaba a los hijos. Ella era profesora y trabajaba hasta el mediodía y él, regresaba a casa a las 5.

“Felizmente, mis tres hijos nunca me fueron difíciles”, aclara don Jorge, “George, Mitsuko y Nobuko fueron los primeros del salón en el colegio, pero cargamos un dolor tremendo por el segundo, que falleció a los ocho días de nacido”. Esta pérdida motivó a don Jorge y a doña María a querer más a sus otros tres hijos.


Viajó a Japón por la familia y se quedó en Perú por la notaría.

Don Jorge viajó a Japón por un año. “No ganaba mal en la notaría, pero el dinero ya no alcanzaba”, recuerda. Era la época del Fujishock.

Cuando pasó el año, don Jorge regresó al Perú, pero con pasaje de ida y vuelta. Su intención era visitar a su familia y regresar a Japón. “Yo llamaba a casa todas las semanas, pero sentí una cosa tremenda en el corazón al ver a mi esposa e hijos”, relata don Jorge, describiendo una escena que cala hondo a todo exdekasegi, incluyendo a la entrevistadora. “¡No, ya no te vas a ir!”, le pidieron.

Pero no solo su familia lo esperaba, la notaría en donde trabajó le guardaba una sorpresa. Durante su ausencia, la notaría mantuvo a don Jorge en planilla, a pesar de que había prácticamente renunciado para viajar. “¿Cuánto ganas allá?”, le preguntaron y le pagaron como si fuera un asesor legal. “Sin ser abogado, me trataron como tal”, destaca. Don Jorge se jubiló en el 2008.


Cinco veces desahuciado.

En el 2002, a don Jorge le detectaron cáncer de colon. “Me desahuciaron hasta cinco veces”, cuenta, “pero me salvaron la vida y sigo vivo para contar mi experiencia”. Don Jorge pasó cinco meses en el hospital, hasta que lo enviaron a casa, porque corría el riesgo de contagiarse de cualquier virus y eso era peligroso en su condición. “No podía levantarme ni sentarme bien en el filo de la cama, apenas mantenía un ángulo de 45”, explica. Los médicos le auguraron al menos ocho meses postrado en cama. Pero don Jorge superó al diagnóstico y se puso de pie a los cinco meses y medio. Él cree que fue su nieta Hatsumi, la que le dio las ganas de vivir. Los médicos, en cambio, atribuyeron su rápida recuperación a su ascendencia japonesa. “Si fuera por mí”, le dijo uno, “me hubiera tirado un balazo”. El cáncer no venció a Don Jorge. Cumplirá 78 años a fin de mes.

 

* Este artículo fue publicado originalmente en el diario Perú Shimpo, edición especial por el Día del Padre, el 19 de junio del 2022. 

 

© 2023 Milagros Tsukayama Shinzato / Peru Shimpo

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