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Nuestra celebración de Año Nuevo japonesa americana

Mi mamá y mi tía calentando los fideos udon para los miembros de la familia en Año Nuevo (enero de 1986)

La época del Oshogatsu (Año Nuevo) era cuando mi familia aprendía más sobre la cultura japonesa. La semana previa al día del Año Nuevo, nosotros a menudo ayudábamos a preparar el mochi en la Iglesia Bautista Japonesa en Seattle. Emparejábamos los pedazos aplastados de arroz caliente y pegajoso en pequeños moldes redondos con harina de arroz dulce y arreglábamos las partes de encima con las palmas de las manos. 

En algún momento antes de que finalizara el año, se supone que debíamos limpiar toda la casa (ohsoji), lo cual rara vez sucedía, además de pagar nuestras cuentas. De esta manera, iniciaríamos el Año Nuevo en limpio y sin deudas. 

A veces, cuando éramos pequeños, nosotros pasábamos la víspera de Año Nuevo en la casa de la abuela, y esperábamos ansiosamente a que llegase la medianoche para poder golpear sus ollas y sartenes. ¡Con razón estaban tan abolladas y deformes! Mi mamá decía que mi abuela también solía trapear el piso de la cocina y bañarse al final, luego de que todos nos fuéramos a dormir en la víspera de Año Nuevo. 

Un par de días antes de Año Nuevo, preparábamos udon (fideos gruesos de trigo) desde cero, con la abuela. Ella preparaba la masa con harina, agua caliente y una pizca de sal. Había que amasar la masa siete veces, cinco veces, luego tres veces, mientras se descansaba en los intermedios. Finalmente, la masa se cortaba en pedazos pequeños que nosotros enrollábamos en largas tiras. Las enrollábamos entre nuestras manos o en una tabla, jalando suavemente hasta que estuviesen lo suficientemente largas como para acomodarlas en la parte trasera de nuestras sillas. Las mías nunca llegaban a ser tan largas porque siempre se me rompían.

En años más recientes, mi mamá y mis tías le compraron una máquina para preparar pasta a la abuela. Algunos de mis primos más jóvenes la ayudaban girando la manija de la máquina. La parte divertida era atrapar los fideos cuando los cortábamos. La abuela luego los cocinaba en agua hirviendo y los almacenaba durante la noche en cestas cubiertas.

Mi mamá enseñándole a dos de sus nietos como preparar udon (diciembre de 2004)

En Año Nuevo, saboreábamos los gruesos y exquisitos udon hechos en casa, los que la abuela calentaba en caldo hecho de las sobras de pavo del Día de Acción de Gracias. Los fideos representan una larga vida, como también el ebi (langostinos).

También comíamos nuestros platillos favoritos. A mi hermana y mi prima les gustaba el kazunoko, porque al morderlo escuchaban ruidos fuertes y crujientes en sus cabezas. Ellas se reían por el hecho de que los huevos de pescado representaban la fertilidad. A mi mamá le gustaba el kombu-maki (roll de alga marina), que simboliza la felicidad. También había kuromame (frijoles negros) para la salud, el renkon (raíz de loto) para la pureza, zanahorias y gobo (raíz de bardana) para la estabilidad y el takenoko (brotes de bambú) y el mochi para la fuerza.

A mí me gustaba el sunomono que mi abuela hacía con pepino, wakame (algas) y calamar. También esperaba con ansias el oshiruko, una sopa dulce y caliente de frijol de azuki, servida con una porción de mochi suave. La abuela y mi mamá también preparaban makizushi (rolls de sushi) e inarizushi (sushi en envoltura de tofu). Aprendimos a apreciar los sabores y tratábamos de recordar el simbolismo detrás de las comidas.

Mi abuela era de Shikoku, Japón. Su madre murió de tifoidea cuando ella tenía quince años. A los diecisiete años, ella vino a los Estados Unidos como una picture bride (una novia elegida por fotografía para contraer matrimonio). Esto significa que la mayoría de los platillos tradicionales que ella aprendió a preparar, ella realmente los aprendió a cocinar en los Estados Unidos, por medio de sus amigos o de revistas japonesas. Así es que sus platillos japoneses tenían una influencia americana, pues los ingredientes eran en su mayoría comprados localmente en Uwajimaya (la tienda japonesa) o Safeway. 

Uno de mis tíos siempre le regalaba una tarjeta de regalo de Uwajimaya para la Navidad. Era su regalo favorito, porque podía comprar con ella todos los ingredientes para sus platillos japoneses. Comúnmente, todo el rato que la abuela estaba ocupada en la cocina, el abuelo estaba sentado en su silla mecedora frente al televisor, fumando su pipa. 

Varios años tras la muerte de mi abuela, mi mamá decidió que quería continuar con algunas de las tradiciones de Año Nuevo. A ella le gustaba preparar udon a finales de diciembre e invitar a todos un tazón caliente de fideos para empezar el Año Nuevo.

Un año ella anotó haber hecho 12 tandas de udon, de cuatro pedazos de masa cada uno, lo cual hacía un total de 48 bolas. Cada masa se pasó por la máquina para hacer pasta veinte veces, ¡por un total de 960 veces! Tras cortar la masa en fideos, la totalidad de veces que se usó la máquina fue de 1008 veces. Cuarenta y nueve personas vinieron y cada familia recibió una bolsa de fideos para llevarse a casa. Ella escribió que seis tandas hubiesen sido suficientes, pero es tan de mi mamá dejarse llevar por las circunstancias.

En la víspera de Año Nuevo, a veces jugábamos Hanafuda, el juego japonés de cartas con flores, que data del periodo Heian.  El mazo de 48 cartas tiene doce palos que representan los doce meses del año, cada flor tiene un significado especial. El árbol de pino simboliza la fuerza y la resistencia, mientras que la grulla representa la longevidad y la buena suerte, juntos simbolizan la esperanza y la promesa del Año Nuevo.

Mi familia jugando Hanafuda (diciembre de 2004)

La primera comida de Año Nuevo era siempre de estilo japonés. El osechi ryori (la comida tradicional japonesa de Año Nuevo) era saludable y era de alguna manera purificadora, con los atributos favorecedores representados por el simbolismo de la comida. Pero el trasfondo siempre fue el fútbol americano, a menudo el Rose Bowl en la televisión. Entonces, el Año Nuevo japonés iba a la mano con el fútbol americano, tal como el Día de Acción de Gracias y el fútbol americano.

Siempre fue muy relajado, combinar ambas culturas que se entrelazan en algún punto. Lo importante era la familia y el estar reunidos lo más posible. A pesar de que mis abuelos issei y mis padres nisei ya no están con nosotros, nuestra familia aún se reúne dos veces al año en diferentes ocasiones.

* * * * *

El udon de la abuela Inouye 

  1. Combinar 3 ½ tazas de harina con 1 taza de agua caliente y una pizca de sal. Mezclar con la mano hasta que quede una masa. Separe la masa y haga 3-4 bolas y póngalas en un tazón cubierto con un paño húmedo por unas cuantas horas o durante la noche.
  1. Amase con la mano o con una máquina de pasta hasta que quede suave, 7 veces, 5 veces, 5 veces más y luego 3 veces, dejando que la masa descanse en los intermedios. (Si usa una máquina de pasta, amase 7 veces hasta un grosor, luego hasta el grosor deseado. La masa quedará más suave y maleable). Enrolle en forma de fideos largos con la mano (vea abajo) o corte al tamaño deseado con la máquina.

    *  A mano: Haga un rollo largo con cada bola, luego corte en pedazos. Dele forma de salchicha a cada pedazo. Póngalos en fila sobre un paño húmedo y cúbralos. Dejar reposar por una hora. Luego, tome cada pedazo, enrolle y jale hasta que cada una tenga un diámetro de ½ pulgada. De nuevo, ponga las tiras en un paño húmedo y cúbralas. Deje reposar por ½ a 1 hora.

    Ponga dos sillas de vinilo espalda con espalda que estén a un pie de distancia. Limpie las superficies. Comience a jalar las tiras hasta que cada una tenga un diámetro de ¼ pulgada en grosor. Póngalas entre las sillas. Si se le hace difícil jalarlas, déjelas reposar más tiempo. Asegúrese de que los paños estén apenas húmedos, de lo contrario, las tiras se pondrán suaves y pegajosas.

    Ponga el fideo estirado sobre sus antebrazos y cuidadosamente álcelo para meterlo al agua hirviendo.
  1. Cocine en agua hirviendo por alrededor de 10 minutos, removiendo vigorosamente para prevenir que se peguen. Enjuague con agua fría y escurra. Separe en porciones del tamaño de un tazón para almacenar. Cubra con una toalla húmeda y almacene en un lugar fresco. Caliente en un caldo para servir. Rinde para 4-5 porciones.

 

* Este artículo fue publicado originalmente el 1 de enero de 2023, en el North American Post y fue modificado para Descubra a los Nikkei. 

 

© 2023 Geraldine Shu

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Acerca del Autor

Geraldine Shu es hija de los doctores Evan y Ruby Inouye Shu (la primera doctora mujer nikkei en Seattle). Ella ha trabajado en laboratorios de investigación en Inmunología por 38 años, principalmente para la Universidad de Washington en Seattle. Desde el 2016, ella trabaja voluntariamente como correctora del North American Post, el periódico de la comunidad japonesa en Seattle.

Última actualización en febrero de 2022

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