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Vientos nuevos en la poesía nikkei peruana - Parte 2

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La poesía es plástica. Al menos eso se puede deducir de algunos de los poemarios que han publicado algunos nikkei en los últimos años. Ediciones dispares, poemas basados en hechos reales, poetas autoeditados y versos sueltos en las redes sociales muestran también los vientos que llevan a la labor poética hacia nuevos rumbos. La subsistencia de algunos concursos y premios surge como uno de los pocos incentivos ante la crisis de la pandemia que ha mermado a todo el sector cultural en el Perú.

“Creo que, por un lado, hay mucha producción contemporánea interesante, pero aún insuficiente paridad en los accesos a oportunidades de representación, como se vio en el caso de la Feria del Libro de Guadalajara. Además, los ministerios de Cultura y Educación podrían mejorar y ampliar el alcance de sus políticas culturales de promoción de la lectura y de los niveles de comprensión lectora”, dice Eliana Otta, artista plástica y escritora quien cuenta que cuando estaba en el colegio leía un libro por semana.

En 2020 se realizó el Premio Poeta Joven del Perú, en 2021 Petroperú entregó la XX Bienal de Poesía y en 2022 se retomará el Premio José Watanabe, en poesía y cuento, el cual no se pudo convocar para el año anterior. Además, en 2022, el sello editorial Álbum del Universo Bakterial, fundado por Arturo Higa Taira, diseñador editorial, cumplirá 20 años creando libros-objeto de gran calidad artística y dando a conocer a nuevos autores.

En 2022, la editorial Álbum del Universo Bakterial, creada por Arturo Higa Taira, cumplirá 20 años editando a poetas peruanos. Crédito: Felipe Villegas, AUB.

“La propuesta editorial de la colección es que los libros son lecturas creativas que empiezan con la poesía y terminan en poesía (…) me interesa también que la singularidad del escritor se vuelva también única con la publicación de cada libro”, ha dicho Higa en una entrevista previa al lanzamiento de seis poemarios en 2021, uno más que los que diseñó un año antes, muchos de los cuales han sido mencionados en las listas de los mejores libros por distintos críticos y periodistas, lo que muestra que la poesía peruana sigue creciendo.

Pintura, lengua y poesía

Eduardo Tokeshi es un artista de indudable prestigio internacional, quien en medio de la pandemia decidió iniciar una maestría en Escritura Creativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). En setiembre de 2021 presentó “Sanzu / Las dos orillas”, para obtener su grado académico, un volumen que incluye relatos y poemas que “son resultado de una exploración personal cuyo eje es el lenguaje. Parto de una premisa que nadie, creo, discute: la memoria se construye y comunica mediante el lenguaje; y el mío, el de mi infancia, fue el idioma japonés, que oía a mis padres y parientes”.

Tokeshi ya venía delatando su vena poética a través de su cuenta de Instagram, en la cual alternaba dibujos con frases y poemas llenos de humor, ternura, crítica y reflexión creativa. “Pintor pintó pasión pero perdió pinceles por pensar”, “Voy a extrañar la bulla de nuestros corazones en el silencio de nuestra cuarentena”, “Tu mano canta cuando dibujas” son algunas de sus publicaciones. “Seguir pintando y hacer cosas en medio de esto (en referencia a la pandemia) indudablemente es un privilegio”, dijo en una entrevista.

“Mi escritura busca recuperar el lenguaje de la infancia mediante la construcción de mi propio diccionario/glosario compuesto por palabras en japonés, el puente por el que transito al terreno de la infancia, la identidad y la pertenencia”. Para ello realizó una investigación a partir de testimonios y fotografías de su entorno familiar y de fuentes periodísticas y archivos sobre la inmigración japonesa al Perú. De momento, el texto solo puede consultarse en la biblioteca de la PUCP.

Versos de no ficción

Daniell Nakasone escribió Oclofobia y Encanto en 2011 y, diez años después, el segundo basado en un hecho real. Crédito: Archivo personal de Daniel Nakasone.

Daniel Nakasone es un poeta misterioso. En 2011 publicó Oclofobia y encanto (Casa Tomada) y desapareció. Desde Canadá, adonde llegó en 2013, este nikkei, cuyos padres nacieron en Huancayo y que estudió Comunicación para el Desarrollo, dice que siempre tuvo la intención de escribir, no solo poesía, pero con un trabajo que le diera tiempo para dedicarlo al proceso creativo. Recuerda que le tomó unos cinco años corregir ese primer poemario, que tuvo la influencia de poetas como Jorge Eduardo Eielson, Domingo de Ramos y Roger Santibáñez, y se olvidó del tema.

“No me gusta volver a leer lo que escribo porque me dan ganas de seguir corrigiendo, por eso publicar fue también como cerrar un capítulo”, dice Daniel, quien en esa época prefirió dejar el poemario sin presentación. “Hacer poesía en el Perú es una cuestión de vanidad, no es un negocio. Yo solo quería tener una publicación para pasársela a amigos o personas cercanas. Yo mismo me encargué de distribuirlos”, cuenta. Tiempo después, conoció a una mujer cuya hija sufrió un accidente y la historia lo conmovió.

Reír hacia atrás, de Daniel Nakasone (Pakarina Ediciones) publicados en 2021.

“Pensé en contar su historia hilvanando algunas ideas en un poemario a modo de conversación entre madre e hija. Como la hija tiene un problema mental, esquizofrenia, traté de ponerme en los zapatos de una persona que está perdiendo su identidad”, cuenta de estos versos experimentales que trabajó por largo tiempo hasta que surgió Reír hacia atrás (Pakarina Ediciones, 2021), un libro que se lee de atrás hacia adelante y que busca seguir la línea conceptual del colectivo peruano Hora Zero de los años setenta.

“Es un libro sobre la búsqueda. Es el retornar hacia el origen poético de las palabras y definir el equilibro entre la ensoñación y lo humano”, ha escrito Carlos E. Luján Andrade para la contraportada del libro, añadiendo que “en cada poema las imágenes no solo crean, también definen y luchan por significar”. Daniel dice que le agrada las interpretaciones que se dan de este libro, disfrutando de la ambigüedad de sus significados.

Su identidad peruana y japonesa también ha sido un tema de controversia. Dice que su abuelo, quien llegó de Okinawa, se casó con una peruana, lo que estaba mal visto en aquel tiempo. “Experimentó una especie de discriminación, lo mismo le pasó a mi papá”, cuenta Daniel. “Puedo decir que ‘tengo un cuarto de japonés’, mi abuelo era muy humilde, no eran bien visto por la comunidad nikkei de Huancayo, y yo creo que sentí eso y me hice más cercano a las abuelas, al lado materno”. Ahora se siente desarraigado de lo japonés y un poco del Perú, aunque “el viaje me ha hecho más nostálgico”, aclara.

Álbum de familia

Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo de Tilsa Otta (Neutrinos, Argentina)

Sea por la migración, la pandemia o la cuarentena, los últimos años se han visto afectados por nuevas dinámicas que han influido en la producción literaria. El caso de la familia Otta Vildoso es muy peculiar. Mientras Tilsa publicó, entre 2020 y 2021, su primera novela, una antología de sus cuentos en inglés y ha filmado cortometrajes experimentales (además, su primer poemario Mi niña veneno en el jardín de las baladas del recuerdo fue reditado en Argentina por Neutrinos), su hermana Eliana presentó un libro infantil y se encargó de la edición de Vocabulario Vital, en el que reúne a un grupo variado de personas dedicadas al arte, la escritura y las ciencias sociales a fin de pensar en algunas palabras que se usan para hablar de la vida y la naturaleza.

Estas prosas breves, de camino entre la reflexión y la poesía, incluyen palabras como “cuerpo”, tierra”, “regeneración”, “amistad”, “tiempo” y “raíces”, fomentando un diálogo interdisciplinario entre quienes se dedican a pensar, imaginar y crear. “Me ha dado gran alegría conectar a personas que, de otro modo, no hubieran compartido un espacio, al ser de lugares muy distintos”, dice Eliana, quien siempre tuvo inclinación por la poesía. “Mi amor por la poesía y la escritura se cuela siempre en mi trabajo artístico, donde trabajo muchas veces con textos e historias, transformando relatos orales en mezclas de imágenes con prosa o poemas”.

Eliana Otta está muy vinculada con el medio literario peruano como autora y editora. En 2021 presentó Vocabulario Vital. Crédito: Camille Blake (izquierda) y archivo personal de Eliana Otta.

Mientras Eliana ha tenido experiencias literarias como la edición de la revista Prótesis, en la PUCP, o la revista Juanacha, con el colectivo La Culpable, y la revista Bisagra; su otra hermana, Almendra, la menor de las tres, presentó en 2019 un poemario ilustrado que autopublicó (sin título), con un diseño muy pop que incluye stickers, tatuajes y serigrafías con un homenaje por los 100 años de “Los heraldos negros”, de César Vallejo, entre flores rosas y otros raros especímenes.

Aunque la poesía, las publicaciones y los autores no guardan una necesaria hermandad sanguínea (pero sí nikkei), hay algunos referentes que desfilan en boca de estos creadores que se repiten: el sentimentalismo de José María Arguedas, la desfachatez de la poesía de Hora Zero y el propio Vallejo. Y también las ganas de seguir soplando inspiración, en las más variadas formas, a la siempre controversial poesía contemporánea.

 

© 2022 Javier Gaírca Wong-Kit

peruvian poets