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La migración japonesa a Salta, Argentina - Parte 1

La migración fue un movimiento migratorio masivo de japoneses hacia países como Estados Unidos, Perú, Brasil, entre otros. Se dio inicio debido a la situación económica y social que estaba viviendo Japón luego de las reformas agrarias y modificaciones de las relaciones socioeconómicas durante el periodo Meiji1, convirtiendo a Japón en un estado moderno. Esto trajo como consecuencia la migración de la población rural hacia las grandes ciudades y la sobrepoblación de las mismas.

La migración hacia Argentina inició en el siglo XIX, dividiéndose en dos periodos. El periodo de preguerra (1900 – 1939), produciéndose el arribo de japoneses por tres vías, una directa a través del puerto de Buenos Aires, y dos indirectas (deslizamiento) provenientes de Brasil y Perú. La migración durante este periodo fue de carácter libre, ya que no existían contratos con Argentina para el recibimiento de migrantes, constituyéndose la segunda característica, como un movimiento espontáneo, estimulado por la buena situación económica que vivía nuestro país (Onaha, 2011). Durante este periodo, la región de procedencia fue la prefectura de Okinawa, debido al proceso histórico que estaban atravesando las islas. La situación de desempleo y hambruna como consecuencia de la incorporación de la isla al Imperio Japonés llevó a la población okinawense a migrar a otros países.

El segundo periodo se comprende desde 1945 a 1980. El gobierno japonés intensificó su política migratoria y firmó tratados de migración con distintos países latinoamericanos, con la intención de descomprimir la situación que vivía el país, como la sobrepoblación provocada por la repatriación de soldados de colonias japonesas, el desempleo y la hambruna consecuencia de la guerra. Argentina fue uno de los primeros destinos elegido por los migrantes quienes, para este periodo, provenían de distintas prefecturas de Japón, no solo de Okinawa. Lo que caracterizó a Argentina durante este periodo fue que la migración nunca se cortó debido a que este país no rompió lazos con Japón durante la Segunda Guerra Mundial.

El asentamiento de japoneses se va a realizar en todas las provincias del país, en algunas tuvieron mayor afluencia y en otras menos. En este artículo se detallará el proceso migratorio japonés hacia la provincia de Salta, su historia y la fundación de la Asociación Japonesa de Salta como espacio de convivencia y cooperación de los migrantes.

Salta, Argentina

Para situar al lector, Salta es una provincia del noroeste argentino, formando parte de las veintitrés provincias que componen al país. Se ubica al noroeste, limitando con Chile (al oeste), Paraguay (al noreste) y Bolivia (al norte). También limita con las provincias de Jujuy, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Tucumán y Catamarca. Su capital es la Ciudad de Salta.

Para realizar la reconstrucción histórica de la migración japonesa a Salta se recurre a entrevistas realizadas a familiares y descendientes de los mismos, ya que no existe un registro oficial sobre el tema. Sin embargo, la tesis de Mercedes Labarthe (1982) describe que los primeros en llegar son Ushi Toma Oshiro en 1813 y después Nagi en 1915. De acuerdo a entrevistas realizadas, este dato cambia completamente. La migración de japoneses daría inicio alrededor de 1917, continuando durante los años veinte y treinta, reduciéndose para el periodo de posguerra.

Para los descendientes entrevistados, los primeros en llegar a Salta fueron Choko Yamada en 1916, Eisuke Iwashita en 1918 y Minwa Higa, alrededor de 1920. Durante la década de 1920 llegarían el resto, extendiéndose la oleada hasta los años treinta, previo a la Segunda Guerra Mundial. Durante la década de 1930 arribaría otro grupo grande de migrantes.

Para el segundo periodo, la migración se redujo considerablemente, estableciéndose unos 5 o 6 migrantes en la provincia. Esto lleva a que la comunidad nipona salteña sea pequeña a diferencia de otras provincias como Buenos Aires o Misiones, donde la migración fue mayor inclusive hasta los últimos años.

Migrantes japoneses de Salta, en donde se encuentran Iwai, Uchino, Onaga, Yamada, Iwashita, entre otros. Fuente: Portal Salta/Asociación Japonesa de Salta.

Como se dijo previamente, la migración fue de carácter indirecto (sin destino fijo) y libre. Haciendo hincapié en la primera característica, los japoneses iban sondeando los lugares donde llegaban, si conseguían trabajo y lograban ahorrar para poder vivir medianamente bien, decidían establecerse en ese sitio elegido, primeramente. Si esto no se cumplía cambiaban el destino. Muchas veces se instalaban en tierras que el gobierno japonés había comprado para formar colonias, pero estas se encontraban en malas condiciones, con tierras infértiles y condiciones sanitarias deplorables, por lo que decidían abandonarlas. Así, terminaban trabajando en plantaciones (como serían los cafetales en Brasil) como peones, pero las condiciones de vida eran lamentables y con un bajo salario, por lo que huían de los contratos laborales.

En el caso de Salta, los japoneses llegaban a los puertos de Perú y Brasil, como primer destino después de la prohibición impuesta en Estados Unidos y países cercanos a este. Desde ahí, muchos se trasladaron a Argentina en busca de otras oportunidades, ya que en ese momento el país se encontraba en una buena situación económica. Algunos también embarcaron en el puerto de Buenos Aires y trabajaron en la provincia por cierto tiempo. En el segundo periodo, de posguerra, la cantidad de japoneses que arribaron a la provincia se redujo, e inclusive el camino que atravesaron fue mucho más corto. Esto se debe a la migración planificada que había realizado Japón, firmando distintos contratos con los países latinos.

Las razones que los llevaron a irse al exterior fue la idea de “huir” de su país, en donde conseguir trabajo se tornaba difícil y la hambruna era mayor cada día, en especial en las islas del sur (Okinawa) que, al ser incorporados al imperio japonés mucho después de su conformación, habían perdido sus campos de cultivo, no tenían trabajo y eran discriminados por el resto de la población por tener una cultura diferente. La cultura okinawense tenía influencia de China debido a que fue un reino independiente durante mucho tiempo, no comprendida por los japoneses del resto de la isla.

“Él llegó con otros japoneses. Escapaban de la guerra en Okinawa, de la hambruna y la pobreza; entonces casi todos los hombres mayores de edad se subieron a barcos y se iban sin rumbo fijo”.(G. Chinen, entrevista personal, 1 de octubre 2017).

Por otro lado, las consecuencias de las guerras con China y Rusia, en un primer momento, y luego la Segunda Guerra Mundial había provocado la decisión de buscar mejores condiciones de vida. Deseaban escalar socialmente en otro país porque no podían en el suyo, y la migración era la oportunidad para lograrlo.

“En 1954, a casi 10 años del final de la guerra, en Japón escaseaba la comida y en los campos no les daban tiempo a los cultivos que se cosechaban antes de madurar. El zapallo se arrancaba cuando tenía el tamaño de un puño”, recuerda él. Por eso Hiroyuki decidió dejar su tierra. (Entrevista a Hiroyuki Nigatake, realizada por el diario El Tribuno).

Todas estas experiencias vividas por los japoneses generaron un cierto sentimiento de unidad estando en un país extranjero. También era porque muchos provenían de la misma provincia de Japón. De esta forma van a surgir las distintas asociaciones y agrupaciones migrantes en el país. En Salta van a predominar los migrantes provenientes de la Isla de Okinawa y de la prefectura de Kagoshima, siendo en menor medida los de otras partes.

Esto también, se hace notar en las diferentes actitudes y prácticas, según los descendientes. Los que provenían de Okinawa eran más alegres, más abiertos y más joviales; en cambio los que eran del resto de la isla eran un poco más cerrados. Así, como testifican los que vienen de otras prefecturas, los okinawenses eran diferentes, no lograban comprenderlos y su cultura era distinta.

Migrantes japoneses y nikkei de segunda generación. Fuente: Archivo de la Asociación Japonesa de Salta.

En cuanto a esto, Ichikawa Shinichi (2004) explica que, desde un punto de vista cultural, Okinawa tenía tradiciones mitológicas y religiosas diferentes. Originalmente, las Ryûkyû constituían una sociedad matriarcal. La cultura de las Ryûkyû estuvo, además, muy influenciada por la cultura china. Por otro lado, el idioma hablado en Okinawa es diferente al japonés estándar. El uchinaguchi (forma de denominar al dialecto utilizado en Okinawa, una lengua que había sido blanco de intensas políticas de eliminación) era hablado en los contextos familiares y cotidianos, los japoneses de Hondo2 no eran capaces de comprenderla (Matsuyama, 2010).

“Okinawa, son culturas distintas, Okinawa tenía la influencia de chinos que entraban. Yo no entiendo la cultura de ellos, se distinguen, hay una diferencia, los japoneses por un lado y los okinawenses por otro. No entiendo el pensamiento, era un militarismo que había y los de Okinawa sufrieron muchas cosas”. (T. Matsumoto, entrevista personal, 31 de mayo 2017).

Sayuri Matsuyama (2010) comenta que la prefectura de Okinawa ha ocupado históricamente una posición étnica y política subordinada dentro de Japón. En las colonias peruanas y argentinas la mayoría de los inmigrantes provenían de esta prefectura, quienes se establecieron en Latinoamérica en una época en la que se autodefinían okinawenses antes que japoneses. Esta adscripción estaba conectada con la intensa discriminación que imponía el discurso de identidad de nación y el atraso en la industrialización económica de la isla. A pesar de conformar la mayoría de japoneses dispuestos a emigrar, los okinawenses eran considerados por los funcionarios estatales de las entidades que promovían y reclutaban a los trabajadores migrantes como “japoneses poco dignos” para representar al Japón.

“De los iseis venidos a Salta y Jujuy, un 70% son okinawanos, no japoneses, el padre de esta persona era nacido en Okinawa, no en Japón, mire Ud. que nuestros guerreros de la provincia de Satsuma dominaron la isla a fines del siglo pasado y desde entonces la isla pertenece a Japón. Tienen diferentes costumbres, dialecto diferente (si un japonés escucha a dos okinawanos hablar no los entiende), y hasta su raza es diferente”. (Entrevista realizada por Marcela Labarthe a un issei3, Tesis de licenciatura, 1982). En Salta esta diferencia entre japoneses y okinawenses no es excepción, como se puede observar en la cita previa. Los mismos descendientes comentan que eran totalmente diferentes y su unidad era mayor al provenir del mismo lugar.

Por otro lado, en Salta la mayoría de migrantes que llegaron fueron hombres, ya que venían solos, muchas veces dejando a sus esposas e hijos en Japón o porque estaban solteros. Las diásporas de japoneses tenían la intención de regresar a su país y familia una vez que ahorrasen. Durante el primer periodo de preguerra encontramos una migración de carácter espontánea. Muchas veces estos planes se veían afectados o perdían el contacto, así que decidían volver a casarse. Algunos descendientes, cuando les tocó viajar a Japón y mostrar el koseki (registro familiar), notaron que existía otra familia que desconocían completamente.

Aun cuando la mayoría que migraban estaban solteros, también existieron japoneses que migraban con sus esposas. Recién casados, decidían partir de Japón en busca de mejores condiciones de vida. El fenómeno llamado “novias por correspondencia” no se efectuó en la provincia, este consistía en que los organismos japoneses que se encontraban en Argentina se ponían en contacto con mujeres japonesas y, a través de cartas, conocían a sus futuros maridos. Cuando se concretaba el acuerdo, eran traídas al país para que se casasen con los japoneses que permanecían solteros. Es interesante ver cómo muchos japoneses llegaban a deprimirse por el simple hecho de no poder casarse con japonesas. Y muchas veces estas mujeres, al llegar al país, encontraban una realidad totalmente diferente con la que habían soñado, terminando decepcionadas y ya no tenían la posibilidad de regresarse.

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Notas:

1. 明治維新(めいじいしん, Meiji Ishin)fue una serie de eventos que cambiaron la estructura social y política. Comprendido de 1866 a 1870, dando comienzo a la Era Meiji. Ishin (維新) significa restauración, meiji se compone de los kanjis de claro/luz (明) y el de curar/sanar/remedio (治).

2. 本土(ほんど, Hondo): Isla principal del Japón.

3. Japonés migrante. Se traduce como primera generación.

 

© 2022 Sofia Garzon

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